Descubiertas 3.000 fotos inéditas de Capa
Sobre la noticia aparecida recientemente:
Más de 3.000 fotografías inéditas de la Guerra Civil española realizadas por el fotógrafo de guerra Robert Capa han sido descubiertas en México después de llevar 68 años ocultas. Las imágenes, algunas de ellas tomadas por Gerda Taro, compañera de Capa, así como por David Seymour, muestran combates y escenas cotidianas durante los años que duró el conflicto.

He recibido este comentario de Armando Ramos (pongo su nombre,ya que firma el comentario)
Asombrada por el impacto que ha causado la noticia del rescate de un archivo con material fotográfico poco conocido del artista húngaro Robert Capa, la alemana Gerda Taro y el polaco-estadunidense David Chim Seymour, consistente en alrededor de 127 rollos guardados en tres cajas, los cuales suman más de 3 mil imágenes, la curadora Trisha Ziff insiste en que ella no descubrió nada.En entrevista con La Jornada, explica que sólo localizó a la persona que lo resguardaba y luego negoció su traslado al Centro Internacional de la Fotografía (ICP, por sus siglas en inglés), en Nueva York.
Dicho acervo nunca estuvo “perdido”, pues siempre permaneció en manos de la familia del general y diplomático mexicano Francisco Javier Aguilar González.
Y si hasta ahora se da a conocer la existencia de ese material, en gran parte se debe a que nadie hizo jamás mucho caso a las indagaciones de su pariente, Benjamín Tarver, sobre su relevancia.
Este “hallazgo masivo”, reitera Ziff –quien ayer partió rumbo a Los Ángeles, donde está por concluir su documental Che evolution, relativo a la exposición itinerante que curó–, comprende la obra de tres fotógrafos y está en proceso de reincorporarse a sus respectivos legados. Pero, al mismo tiempo, “el contenido de los negativos no pertenece al ICP, sino a la memoria popular, tanto de los españoles como de los mexicanos, dado el papel que jugó México durante la Guerra Civil española, así como el que desempeñaron los refugiados procedentes de España al construir una generación y una cultura aquí. Es una historia colectiva, no es propiedad de alguien en particular”.La relación de Ziff con el ICP se remonta a una década, ya que ha realizado tres exposiciones con el centro fundado en 1974 por Cornell Capa, hermano del fotógrafo.En enero de 2007, durante un viaje a Nueva York, Ziff se dio una vuelta por el ICP, sus “colegas”, que en ese momento preparaban para el museo Tamayo una muestra sobre fotografía africana. El tema de México estaba en el ambiente. Entonces, “Brian Wallis, el curador en jefe, me dijo: ‘Trisha, hay una persona en México que tiene mucho material de Capa, pero no hemos podido localizarla. ¿Nos ayudarías a encontrarla?’
“Obviamente, eso me intrigó. Se trataba de Benjamín Tarver, quien ya había escrito una carta a un museo en Queens, a propósito de una exposición que organizaban allí sobre la Guerra Civil española, porque buscaba más información sobre el material que poseía. Finalmente, Ziff estableció comunicación con él y se reunieron. “Tarver llevó algunos contactos y así pudimos asegurar que era el trabajo de Capa (1913-1954). En otro encuentro llegó con un retrato bellísimo de Gerda (quien fue novia del fotógrafo).
“Su familia había guardado y protegido estos negativos durante más de 60 años. Pero Benjamín estaba en un dilema en cuanto a qué hacer con ellos. No los quería vender, sino hacer algo significativo. Además, si esto tardó 15 años es porque nadie se había tomado el tiempo de conocerlo, hablar con él, saber de sus sueños.”
El sueño de Tarver, quien realiza cortos y trabaja con equipos internacionales de filmación que vienen a México, es hacer un documental sobre su pariente, el general Francisco Javier Aguilar González, quien terminó por quedarse con las cajas de negativos.
Ziff lo que hizo fue “negociar con el ICP para que Benjamín tuviera oportunidad de hacer su película, tener acceso a sus archivos, así como financiamiento. A cambio, Tarver aportaría los negativos con el propósito de que pudieran ser restaurados y cuidados por parte de Eastman Kodak, en Nueva York.
“Tarver también recibiría un juego del archivo digitalizado en alta resolución, para destinarse a algún sitio en especial. México asimismo tendría una exposición del material.”
Respecto del material, cada uno de los rollos contiene “película corta y película larga, todo envuelto a la manera de pequeños compartimentos”. La gran incógnita es cómo llegó este “tesoro” a México. Hasta el momento sólo es posible especular.

Un dato llama la atención. El Sinaia, apunta la entrevistada, fue “el primer barco en salir de España, en 1939, rumbo a Veracruz, con refugiados. Sabemos que en ese buque viajaron David Seymour (1911-1956), integrante y cofundador de la Agencia Magnum de fotografía, junto con Capa y Henri Cartier-Bresson, para hacer un reportaje sobre los refugiados, y el fotógrafo húngaro Emérico Chiki Weisz, impresor de Capa, Gerda y Chim, en Madrid”. Lo que no se sabe es cómo terminaron los negativos en la casa del militar mexicano y si él estaba consciente de lo que resguardaba.
“Lo único que sabemos –apunta Ziff– es que cuando el general murió, su hija heredó las cajas, por el solo hecho de que estaban en la casa, junto con todas las pertenencias de su padre.“Sin embargo, antes de fallecer ella encargó las cajas a la familia de Benjamín Tarver”. Hay anotaciones en la parte exterior de las mismas. No son de Capa, como ya se valoró, pero, ¿entonces de quién son?El hallazgo ha aumentado considerablemente el acervo fotográfico conocido de los tres autores. De acuerdo con Ziff, hay algunas imágenes de Capa ya conocidas, pues él siempre hacía negativos tipo copia. Pero “también lo que hacía el artista era elaborar contactos con sus negativos, recortar las imágenes y pegarlos en cuadernos que sobreviven en París.
“Ahora, tenemos los rollos de negativos en los que aparecen esas imágenes clave, de manera que podemos ver cómo figuran –el antes y el después– en la secuencia tomada por Capa. Me parece fascinante que ahora tenemos el contexto de esas imágenes icónicas del artista”.El acervo de Gerda TaroEl acervo de Gerda Taro (1910-1937) se ha multiplicado tres o cuatro veces. Destaca la presencia de “esta joven refugiada de ascendencia judía, quien dejó toda su familia en los campos de concentración, que trabajó en la Resistencia en París, y se enamoró de Capa, con quien se fue a España y empezó a usar una cámara. Gerda tomó fotografías extraordinarias en un tiempo muy breve, porque murió al principio de su carrera, en un accidente después de la batalla de Brunete”.
Ella fue la primera fotógrafa en morir en acción y tuvo un funeral masivo en París, donde fue enterrada, en el cementerio Père Lachaise y el Partido Comunista Francés comisionó al escultor Alberto Giacometti para crear una escultura para su tumba”.
Ziff considera que una exposición con el material rescatado debería tocar muchas aristas, porque también encierra la historia de “tres jóvenes que viajan de París a España para asumir una postura, fotografiar el conflicto con un punto de vista, atrapados por la emoción y el compromiso de ese momento. (Todos murieron en incidentes relacionados con sus coberturas como fotorreporteros.)
“Así que se conjunta el quehacer de estos tres fotógrafos comprometidos con documentar de cierta manera, un cierto momento, cuando la fotografía asumía una responsabilidad que ha cambiado, porque los medios de comunicación masiva también lo han hecho. Aquí hay tres soldados caídos, todos con cámaras alrededor de sus cuellos.”
El rescate de tan valioso acervo da cuenta de una historia que ha apelado a la imaginación de las personas alrededor del mundo.
Armando Ramos



Los pocos expertos en fotografía que estaban al tanto de su existencia lo conocían simplemente como “el maletín mexicano”. El maletín -en realidad, tres carpetas de cartón liviano- contenía más de 3.000 negativos de fotos que Robert Capa, uno de los pioneros de la fotografía de guerra moderna, tomó durante la Guerra Civil Española antes de huir de Europa en 1939.
Capa supuso que el material se había perdido durante la invasión nazi y murió en 1954. Pero en 1995 empezaron a correr rumores de que los negativos habían sobrevivido después de hacer un viaje digno de una novela de John Le Carré: de París a Marsella y de ahí a la ciudad de México.
Es ahí donde permanecieron ocultos durante más de medio siglo hasta el mes pasado, cuando hicieron probablemente su último viaje al Centro Internacional de Fotografía en Midtown Manhattan.
Además de los negativos de Capa, se descubrió que las cajas agrietadas y cubiertas de polvo contenían imágenes de Gerda Taro, compañera profesional y en su momento personal de Robert Capa, y de David Seymour, conocido como Chim, que fundaría con Capa la influyente agencia de fotos Magnum.
El hallazgo tuvo repercusión en todo el mundo fotográfico, entre otras cosas porque se espera que los negativos zanjen una cuestión que sigue acosando al legado de Capa: si la que es una de las fotos de guerra más famosas de todos los tiempos fue armada. Conocida como Miliciano abatido, muestra a un miliciano republicano desplomándose en el instante en que una bala hace impacto en su pecho o su cabeza.
Si bien el biógrafo de Capa, Richar Whelan, argumentó de manera convincente que la fotografía no era simulada, las dudas persistieron. En parte, debido a que Capa y Taro eran partidarios de la causa leal y se sabía que fotografiaban maniobras montadas, una práctica habitual en esa época. Nunca se halló el negativo de esa toma (se ha reproducido en base a una impresión vieja) y encontrar alguno, sobre todo en la secuencia original que mostrara las imágenes tomadas antes y después, pondría fin al debate.
Nacido como Endre Friedmann en Hungría, él y Taro crearon el personaje de Robert Capa -lo presentaron como “un famoso fotógrafo estadounidense”- para conseguir trabajos. Más tarde, él encarnaría esa ficción haciéndola realidad. (Taro, una alemana cuyo nombre era Gerta Pohorylle, murió en España en 1937 en un accidente en un tanque).
En 1995, Jerald R. Green, profesor en el Queens College, de la Universidad de Nueva York, recibió una carta de un mexicano que tenía en su posesión negativos de nitrato que su tía había heredado de su padre, el general Francisco Aguilar González. El general había prestado servicio como diplomático a fines de los años 30 en Marsella, desde donde México, que apoyaba la causa republicana, había comenzado a ayudar a refugiados antifascistas.
En base a los archivos y la investigación de Whelan, el biógrafo de Capa, los expertos pudieron establecer que el fotógrafo le pidió al encargado de su cuarto oscuro que salvara los negativos en 1939 o 1940, cuando Capa estaba en Nueva York y temía que su trabajo fuera destruido. Se cree que éste llevó los maletines a Marsella pero allí fue arrestado. En algún momento los negativos fueron a parar a manos del general Aguilar González, que los trasladó a México.
Aparentemente, el estado de la película es excelente. “Las fotos parecen tomadas ayer”, dijo Brian Wallis, director del Centro. Y en las cajas ya se descubrieron fotos de Hemingway y Federico García Lorca. También se encontró el negativo de una de las fotos de Chim más famosas, en la que aparece una mujer acunando a un bebé en su pecho mientras mira al orador en una asamblea multitudinaria en 1936.
La investigación también podría implicar una revalorización de la carrera de Taro, una de las primeras fotógrafas de guerra y ayudaría a establecer si algunas fotos atribuidas a Capa fueron en realidad tomadas por ella.
Ricardo dijo esto en 1 Febrero, 2008 a 3:17 pm
No sabía que también tenías este blog. Me encanta la temática, así que (con tu permiso claro) voy a vigilar de cerca toda esa información que has decidido almacenar aquí
.
Un abrazo
Chocoadicta dijo esto en 4 Febrero, 2008 a 9:10 pm